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6/18/2015

CARA A CARA

Era un día caluroso. No había nubes ni hacía viento. Hacía mucho sol. Estuve en un camping en la costa del mar con mi amiga. Nos aburríamos pues fuimos a montar en monopatín. No sabíamos hacerlo. En un camino bastante recto no había nadie. Al principio estabamos allí sólo las dos. Después se unió a nosotras un amigo nuestro. Él nos enseñaba a montar en monopatín. ¡Fue estupendo! Montaba rápidamente y ¡me sentía magníficamente!
De golpe se me perdió el equilibrio en el monopatín. Me caí de bruces. Me hice daño en las manos y mi rodilla estaba toda sangranda. Mi cara estuvo también en la sangre. Mis amigos fueron a buscar ayuda y yo yacía en el suelo. Sola. Nadie más me ayudó. Después de unos minutos mis amigos volvieron con el aqua, tiritas y compresas. Me dolía todo. Volví a casa sentada en el monopatín. El amigo me tiraba. La ruta fue genial y graciosa.
Después del incidente yo no he montado nunca en monopatín y no voy a hacerlo jamás.



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